Derechos de autor y acceso a la cultura.

La propiedad intelectual es un tema muy amplio y de carácter internacional, por lo que ve a México se conforma por los derechos de autor y la propiedad industrial, y cada área tiene su propia regulación. Mi país se adhiere al PIDESC en 1981, 15 años después de su elaboración, sus ordenamientos jurídicos como la Ley de Propiedad Industrial y la  Ley Federal de Derechos de Autor (1991 y 1996, respectivamente), hacen notable la tardanza de nuestros legisladores en reglamentar el tema de la propiedad intelectual, pero más vale tarde que nunca, sin embargo, el tema que nos ocupa es tan dinámico como la sociedad misma, por lo que el derecho debe de estar en constante cambio, es decir, a la par de los avances en materia de propiedad intelectual, de manera particular en el ámbito de la internet. Lo anterior a efecto de garantizar no solo las prerrogativas que los creadores tienen sobre sus obras, sino el acceso de la población a la cultura.

Los vídeos antes vistos y el articulo leído, me han ampliado aún más los conocimientos adquiridos durante una clase de propiedad intelectual que tuve durante la carrera, enfocada más a la propiedad industrial, pero que por medio de este curso y del material que proporciona, mi perspectiva acerca de los derechos autorales llegara a ser más amplia.

Ahora bien, considero que además de los documentos de carácter internacional (tratados, convenios, etc.), así como de legislación nacional en materia de propiedad intelectual, lo que realmente se necesita es que la sociedad adopte una cultura de valores, para que los ordenamientos jurídicos y muy en especial los derechos humanos se respeten y se cumplan. En este caso, lo que se busca es garantizar, respetar y cumplir con las prerrogativas otorgadas por los ordenamientos jurídicos a los autores de obras, a la creación del intelecto. Por una parte se encuentran sus derechos morales, sobre sus creaciones, es decir, el autor es el único y perpetuo titular de sus obras (con sus excepciones), y respecto a sus derechos patrimoniales, en tanto a que él puede explotar de manera exclusiva sus obras o de autorizar en su caso a quien él considere conveniente.

Respecto a esto, Mariana Fossatti  (SUMAR) nos expone que se debe de respetar y hacer cumplir las prerrogativas que los autores tienen sobre las creaciones de su mente, como por ejemplo obtener ganancias económicas por ello, lo cual no debe limitar el acceso de la población a la creación de obras, de cultura. Es por ello que Mariana explica que las grandes empresas de tecnología adquieren las creaciones de autores, sin inclusión de terceros, y se encargan de dar difusión a las mismas, es decir, ponen información al alcance de la comunidad. Por lo que se le apuesta a las nuevas oportunidades si pensamos en una cultura compartida, donde a la par se respecto el derecho que los autores tienen sobre sus obras, pero también el derecho de acceso a la cultura que tienen las personas.

Saludos.

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